miércoles, 9 de enero de 2013

REFLEXIÓN POST-NAVIDEÑA



Todo ha vuelto a su normalidad, han pasado las fiestas, hemos vuelto al trabajo, colegio, etc. y todavía hay quién dice: ¡menos mal!

Sinceramente no lo entiendo…

¿Hay algo más bonito que tener ese espíritu bondadoso que contagia la navidad, el estar reunido con la familia, los amigos más cercanos, todos juntos disfrutando de comilonas, cantos y bailes?

¿Hay algo más bonito que la ilusión de un niño esperando el día de reyes, viéndolos babear en las cabalgatas, o lo mejor, el día de reyes, cuando se levanta y encuentra sus regalos? Y lo mismo para los adultos… Yo disfruto yendo a comprar regalos para mi familia, me ilusiono de pensar cómo los voy a agradar con aquello que he buscado para ellos… Y me llena de amor ver que tienen ese mismo detalle conmigo.

Me emociona saber que en Nochebuena voy a estar con todos mis tíos y primos sin más preocupación que la de estar tocando una pandereta y cantando un villancico, y, que en Nochevieja voy a salir con todos mis primos a celebrar el año nuevo, porque un año más, volvemos a estar todos juntos, y ese es un motivo de celebración diaria.

Dicho todo esto, me costaba entender cómo hay personas que se alegran que estas fiestas hayan terminado, y he llegado a la conclusión, que quizá también sea porque me ha tocado vivir dentro de una familia extraordinaria, donde todos somos buenos allegados.

Una familia que ha llenado huecos tan importantes como el de mi propio padre y mi familia paterna, una familia dónde están todos mis amigos, mis hombros donde llorar y con quienes compartir mis risas.

La familia MARINI.

Gracias a todos por llenar un huequito en mi corazón, gracias a vosotros soy mejor persona. Estoy orgullosa de pertenecer a esta familia. Por muchas Nocheviejas más!!



Gracias a vosotros, hoy y siempre esta mariposa SONRÍE.

No hay comentarios:

Publicar un comentario