Todo ha
vuelto a su normalidad, han pasado las fiestas, hemos vuelto al trabajo,
colegio, etc. y todavía hay quién dice: ¡menos mal!
Sinceramente
no lo entiendo…
¿Hay algo
más bonito que tener ese espíritu bondadoso que contagia la navidad, el estar
reunido con la familia, los amigos más cercanos, todos juntos disfrutando de
comilonas, cantos y bailes?
¿Hay algo
más bonito que la ilusión de un niño esperando el día de reyes, viéndolos
babear en las cabalgatas, o lo mejor, el día de reyes, cuando se levanta y
encuentra sus regalos? Y lo mismo para los adultos… Yo disfruto yendo a comprar
regalos para mi familia, me ilusiono de pensar cómo los voy a agradar con
aquello que he buscado para ellos… Y me llena de amor ver que tienen ese mismo
detalle conmigo.
Me
emociona saber que en Nochebuena voy a estar con todos mis tíos y primos sin
más preocupación que la de estar tocando una pandereta y cantando un
villancico, y, que en Nochevieja voy a salir con todos mis primos a celebrar el
año nuevo, porque un año más, volvemos a estar todos juntos, y ese es un motivo
de celebración diaria.
Dicho todo
esto, me costaba entender cómo hay personas que se alegran que estas fiestas
hayan terminado, y he llegado a la conclusión, que quizá también sea porque me
ha tocado vivir dentro de una familia extraordinaria, donde todos somos buenos
allegados.
Una
familia que ha llenado huecos tan importantes como el de mi propio padre y mi
familia paterna, una familia dónde están todos mis amigos, mis hombros donde
llorar y con quienes compartir mis risas.
La familia
MARINI.
Gracias a
todos por llenar un huequito en mi corazón, gracias a vosotros soy mejor
persona. Estoy orgullosa de pertenecer a esta familia. Por muchas Nocheviejas
más!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario