miércoles, 28 de noviembre de 2012

ESAS PEQUEÑAS COSAS...



Esta vez me apetecía hablar de los “pequeños” placeres que nos da la vida.

Y es que, a veces, pasamos por alto cositas pequeñas que pueden darnos una gran felicidad.

En mi caso, he encontrado una gran felicidad en un rincón. El Rincón Montaña. Ya sé que este nombre no os dice nada, pero os contaré, es un grupo privado de Facebook creado por familiares de mi madre, en el que nos hemos reencontrado varias generaciones de la familia Montaña.

Ha sido una mezcla de descubrimiento y recuerdos que me han aportado emociones diversas… alegría, empatía, cariño, ternura, risas, melancolía, lloros… y otra vez risas!! 

Y tan solo con un “click” he llegado a este “pequeño” placer de la vida.




Si cuando nos echamos a soñar nos limitamos a hacerlo con cosas materiales, un coche de último modelo, una casa en el mar (blanca con portones azules), el viaje al continente vecino…, es entonces, cuando se pierden los “pequeños” placeres de la vida.

Y es que algunos placeres de la vida no son tangibles ni visibles, pero están ahí… En la sonrisa de tu sobrino, la felicidad de tu hermana, la ternura de tu madre, las salidas con tus amig@s, los besos, las risas, los abrazos, en las carcajadas, en el recibimiento que te hacen tus perros, las emociones que te aporta una película, las siestas en el sofá, un chapuzón en el mar, la palmadita en la espalda de tu jefe, un café en medio del frío mojando una buena magdalena, tomar el sol,… y, por supuesto, la familia. 

A todos ellos les dedico hoy este post, a la GRAN familia Montaña, y este calificativo no es por el inmenso árbol genealógico que formamos y que hasta ahora nadie ha conseguido solucionar, no, es por lo grandes que sois todos!!

Mi reflexión para hoy es darle importancia a las “pequeñas” cosas que aportan felicidad a tu vida. Aprende a reconocerlas y, ¡SONRÍE MARIPOSA!
 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

CAJITA DE CRISTAL



La amistad es una cajita de cristal.

Pequeña, transparente, donde guardo allí todos tus pensamientos, ideas, cariño y amor.
Un cristal fino donde te reflejas.

Material en el que están hechos tus sueños. Son porciones de tu corazón que intentas que no se rayen nunca.

Un amigo es más que una persona. Algo que no es físico, algo que siempre llevas.

Es eso que recoges por el camino y guardas en tu cajita de cristal, cuidadosamente acomodado en su interior de terciopelo. Todo eso en lo que crees, en lo que confías, en lo que sientes.

Eso que más allá del mundo encuentras. Eso que te abraza cuando piensas que no puedes más. Algo que lamentas no ver. Porque el amigo no se ve, no se toca, no se huele. Simplemente le sientes. Y, aunque se encuentre sentado a tu lado, tú nunca lo ves como la materia física que es. Su esencia oculta entre los pliegues del terciopelo de tu cajita de cristal. 

A veces lo miras a los ojos. A veces sientes su presencia.

Sin embargo, el amigo no es la persona que ves. Es la persona que sientes.

Es aquello por lo que darías todo.

Menos tu cajita de cristal…



Esto me lo escribieron mis amigas en un vídeo que me regalaron para mi 30 cumpleaños y quería compartirlo con vosotros, porque no hay una manera más bonita de describir lo que es la amistad.

Quiero aprovechar este post para que sepan que en mi cajita de cristal guardo el amor de Eva, las risas con Alicia, los apoyos de Laura, los momentos de Maite, los recuerdos de Raquel y la alegría de Marisa, os guardo a todas en mi cajita de cristal.





No toda la gente que pasa por tu vida se queda, pero sí la que vale la pena, hay que estar realmente agradecido si guardas a alguien en tu cajita de cristal.

Todos tenemos nuestra cajita, cuídala y… ¡SONRÍE MARIPOSA!

miércoles, 14 de noviembre de 2012

COMENZAR



Este post se lo dedico a los que estamos comenzando.

Es curioso cómo, a veces, el apego emocional que se le tiene a una persona anula nuestro sentido común.

Y esto ocurre en cualquier clase de relación, amor, amistad, familiar…

Supongo que esto ocurre por el no querer (miedo) perder lo bueno que tiene la relación y, nos entregamos hasta el punto de depender de ésta, regalando nuestro amor propio y despilfarrando nuestra vida.

Aun cuando pensamos que ya no merece la pena continuar seguimos teniendo miedo a tomar esa decisión y a equivocarnos, a perder definitivamente a esa persona, no somos sinceros porque queremos tener a la otra persona "cerca" por si acaso nos arrepentimos...

El sentido común nos dice que si algo no funciona lo mejor es dejarlo, el tiempo dirá si se retoma después, o no… No nos podemos olvidar de nuestro sentido común.

El verbo para definir el dejar de lado a una persona que no te aporta felicidad a tu vida no es finalizar, ¡es COMENZAR!




Poco a poco te vas dando cuenta que estabas alimentando una relación que realmente no te hacía feliz sorprendiéndote del cambio de ánimo que sientes en pocas semanas y las ganas de comenzar de nuevo.

Las adversidades siempre esconden bendiciones. Las crisis están repletas de oportunidades. Cambiar siempre será la opción segura.

Escucha tu sentido común y,… ¡SONRÍE MARIPOSA!