Últimamente
estoy reflexionando mucho sobre la perspectiva de las cosas de las personas.
Carecemos
de empatía y tenemos el vicio de querer llevar siempre la razón. Pues no
polillas mías, no nuestra perspectiva de lo que vemos y nuestra forma de pensar
tiene que ser la única y la que está por encima de todo.
Y es que,
nadie puede ver por tus ojos del mismo modo que tampoco podemos mirar a través
de los ojos de los demás.
Esto es un
ejercicio, que, por experiencia propia, te enriquece como persona… ¡empatizarse!
Sí, por
ejemplo, a una persona le fascinan los postes de la luz y a mí me fascina la
playa, ¿por qué la mesa del restaurante con
vistas a la playa tiene que ser la mejor? Ahora, algunos, habréis pensado que
es la mejor mesa porque es la que prefiere la mayoría de personas que visitan
el restaurante, pero os equivocáis. La mesa con vistas al mar SOLO es la mejor
para las que nos fascina esa vista, porque, aunque solo sea a una única persona
en el mundo que le fascinen los postes de la luz, para ella, la mesa que tiene esa
vista es la mejor del restaurante. Podemos opinar igual o no, pero nunca digas
que es la peor mesa del restaurante porque para alguien es todo lo contrario, y
es tan respetable lo que ven tus ojos como lo que ven los ojos de los demás.
Aquí no
hay ni mal ni buen gusto por las cosas, ni equivocaciones o aciertos,
simplemente diferentes formas de ver las cosas.
