Hay un
proverbio chino que dice que el que teme sufrir ya sufre el temor.
Y es que
estamos acostumbrados a plantearnos preguntas negativas del tipo ¿Y si…? Sin
darnos cuenta que es una pregunta condicional, nos preocupamos por cosas que no
han pasado e incentivamos al miedo.
Pienso que
las cosas hay que planteárselas de una forma positiva y siendo optimista de que
ocurrirán como se quiere.
Por todo
esto os propongo cambiar el ¿Y si…? por el ¿Por qué no?
Esta
pregunta tendríamos que utilizarla más a menudo.
Ante una
circunstancia en la que hay que tomar decisiones, el camino siempre será más
fácil cuando lo aceptamos con optimismo. Luego puede resultar lo esperado o
habernos equivocado, pero siempre será mejor que nunca haberlo intentado por el
miedo que infunde el planteamiento ¿Y si…?
Lo que
tenga que pasar, acabará ocurriendo, entonces ¿Por qué no acepar lo que
te venga con optimismo? Una vez obtenido el resultado será cuando se tenga que
actuar en consecuencia, previamente hay que vivirlo creyendo que se puede
llegar al fin deseado.
Osho decía
“La felicidad no tiene nada que ver con el triunfo; la felicidad no tiene nada
que ver con la ambición; la felicidad no tiene nada que ver con el dinero, ni
el poder ni el prestigio. La felicidad está relacionada con tu consciencia, no
con tu carácter. Depende de ti.”
Y es que
es más fácil vivir con optimismo que con miedo, vivir con miedo es vivir a
medias, hay que saber aceptar las circunstancias de la vida y buscar el lado positivo
a todo.
Las horas
pasan, los segundo cuentan, no se los entregues al miedo, coge aire y ¿por
qué no?... ¡SONRÍE MARIPOSA!
